Empresa Nacional Santa Bárbara: historia de una privatización

Durante la II República española, la defensa nacional fue una preocupación intelectual y política, toda vez que era considerada como el punto de apoyo en que debía moverse la reforma global de la sociedad y del Estado. Para obtener la mejor eficacia de los recursos y medios que se ponían a disposición de los ejércitos se marcó una serie de objetivos, entre los cuales se citaba la industria militar en estos términos: “Creación del Consorcio de Industrias Militares, con la finalidad de dotar de materiales a las Fuerzas Armadas y participar en el mercado internacional, contribuyendo así a la industrialización del Estado”. A pesar de esta declaración de intenciones, apenas se atendieron las necesidades industriales de los ejércitos, pues la desorganización de la administración española y los continuos enfrentamientos internos en los sucesivos gobiernos impidieron acometer una reforma industrial eficiente.

Durante la contienda civil se movilizaron recursos, se trasladaron fábricas para alejarlas del frente y se improvisó en casi todos los campos. A partir de 1939 se retoma la idea de potenciar la industria para autoabastecerse debido al embargo internacional. Años más tarde se crea el Instituto Nacional de Industria con la misma idea de Azaña del Consorcio de Industrias Militares, aunque con una serie de ramas civiles. La actuación del INI, después SEPI, hay que juzgarla por los resultados obtenidos en el largo plazo. La gestión, respecto a la industria militar, ha supuesto el cierre o privatización de casi todas las fábricas estatales y el desmantelamiento de capacidades estratégicas. En consecuencia, el tejido industrial militar ha sufrido las consecuencias de estrategias erráticas y poco ambiciosas. Se ha transferido la responsabilidad a la iniciativa privada en suministros esenciales para mantener las capacidades del Ejército, pero se admite la libre competencia extranjera sin apoyos expresos a lo nacional.

En 1960 el INI crea la Empresa Nacional Santa Bárbara de Industrias Militares S.A., una compañía nueva que absorbe entre otras: la fábrica de Artillería de Sevilla, la fábrica de Armamento y Municiones de El Fargue de Granada, la fábrica de Pólvoras de Javalí Viejo (Murcia), la fábrica de Espadas y Cartuchería de Toledo, la fábrica de Armas de La Coruña, la fábrica de Armas de Palencia, las fábricas de Armas de Trubia y Oviedo, la fábrica de Armas de Santovenia de Pisuerga (Valladolid) y el Centro de Estudios Técnicos de Materiales Especiales (CETME). Con este mosaico de capacidades, Santa Bárbara era capaz de proporcionar con eficiencia al Ejército español: vehículos, cañones y obuses, armas ligeras, municiones, pólvoras y explosivos.

En los años setenta el taller de montaje de blindados de la Real Fábrica de Artillería de Sevilla se sitúa en la zona de Las Canteras del municipio de Alcalá de Guadaira en los terrenos de un campamento militar. Allí se fabrica el carro de combate AMX-30, con licencia de la empresa francesa GIAT. En 1993 se crea la división Santa Bárbara Blindados (SBB) para la fabricación de carros de combate y la modernización de algunos modelos, como el M60 Patton, procedente del acuerdo de reducción de armamentos firmado por los Estados Unidos y la Unión Soviética. En 1995, con Felipe González en la presidencia del gobierno, las empresas del INI pasan a estar a cargo de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Cuatro años más tarde, el Estado acuerda la fabricación de 219 carros de combate Leopard 2E en la fábrica de Alcalá de Guadaira, con una inversión de 1.910 M€. Los primeros siete carros de combate se entregan al Ejército de Tierra en 2004 en un acto presidido por Juan Carlos I.

En 2001, siendo presidente José María Aznar, el Consejo de Ministros de 30 de marzo autoriza a la SEPI a vender la Empresa Nacional Santa Bárbara de Industrias Militares (ENSB) a la sociedad estadounidense General Dynamics Corporation (GD), al presentar una oferta mejor que las de las empresas alemanas Krauss-Maffei y Rheinmetall. Culminaba así un proceso de privatización iniciado a finales de 1998 cuyo fin último era encontrar un socio tecnológico que aportara, además de tecnología y nuevos mercados, una cartera de clientes que garantizase el empleo estable y la competitividad de la compañía. Se trataba, en suma, de sanear y consolidar una empresa pública que acumulaba elevadas pérdidas y había requerido cuantiosas aportaciones públicas.

La privatización se desarrolla por el procedimiento de concurso público; SEPI contacta con 53 potenciales compradores y envía un cuaderno de venta a 14 interesados, seleccionándose una lista corta con tres candidatos: General Dynamics, Krauss-Maffei-Wegmann/Reinmetall y Unión Española de Explosivos (UEE) que, en octubre de 1999, envían sus ofertas finales. Finalmente, el Consejo de ministros de 12 de abril de 2000 elige la oferta de GD al ser la más favorable en cuanto a condiciones económicas y alcance del plan industrial, garantizando el mantenimiento de toda la plantilla. El 25 de julio de 2001 se formaliza el contrato de compraventa y la compañía cambia su nombre por Santa Bárbara Sistemas S.A (SBS) integrada en el Grupo de Sistemas de Combate de GD.

El contrato de compraventa establece un plazo de cinco años para verificar el cumplimiento de lo firmado, durante los cuales GD debe mantener la integridad de la extinta ENSAB incluida la plantilla de unos 2.000 trabajadores y realizar inversiones de 60 M€ más una aportación de negocio a través del grupo de 83 M€ y la adecuación a la normativa sectorial de todos sus centros fabriles –especialmente al Reglamento de Explosivos publicado en 1998–; para esto último SEPI aporta 36 M€ y se forma un equipo mixto SEPI/DGAM, en el que tuve el honor de participar, para su seguimiento.

Los 83 M€ se emplean, entre otros proyectos, en producir componentes del carro de combate M1 Abrams. Además, GD formaliza un contrato de 480 M€ para fabricar componentes de los vehículos de desembarco AAV de los marines americanos. Así mismo, Santa Bárbara Sistemas recibe un encargo de 240 M€ para fabricar componentes del vehículo blindado ligero LAV-III del ejército de los Estados Unidos, que se producen sobre todo en la fábrica de Trubia.

Anteriormente (1996), el gobierno español había firmado un contrato con ENSAB para la fabricación de 144 vehículos blindados por 250 M€. Este vehículo blindado es conocido como Pizarro I en España y Ulan en Austria. Se trata de un proyecto conjunto de Santa Bárbara Blindados y la empresa austríaca Steyr-Daimler-Puch Spezialfahrzeug.

Como se ve, el negocio va centrándose en los vehículos y muy tangencialmente en las municiones y el armamento ligero, algo que condiciona la estrategia para la filial española. En la privatización se contempla el problema de la fabricación en curso del carro Leopardo 2E por contrato suscrito entre Krauss-Maffei Wegmannn y SB Blindados S.A., pues el modelo alemán es competencia directa del Abrams. Se resuelve con la firma de rigurosos acuerdos de confidencialidad y limitando el acceso del personal a la cadena de montaje.

Cinco años después de la privatización, SBS alcanza cifras de venta por encima de los 400 M€ (419 en 2004 y 441 el año siguiente), lo que duplica la cifra de negocios de 2001. Además, se exporta nitrocelulosa (pólvoras de cañón) y municiones de pequeño calibre al ejército americano en asociación con GD Ordnance and Tactical Systems (OTS). Al final del periodo establecido, la cifra de exportaciones supera por vez primera los pedidos nacionales. Tras la adquisición de SBS se suceden los movimientos empresariales y GD adquiere la empresa suiza Mowag (marzo 2003) y la totalidad de Steyr-Daimler Puch (octubre 2003) creando una nueva unidad de negocio europea de sistemas de combate terrestre: General Dynamics European Land Combat Systems (GDELCS, posteriormente, GDELS). Dentro del nuevo grupo, SBS es la empresa con una gama de productos más variada: armamento, municiones, pólvoras y explosivos y vehículos con fábricas sobredimensionadas en todos los casos.

A través de Santa Bárbara Sistemas, GD había adquirido en octubre de 2002 la empresa alemana Eisenwerke Kaiserlautern (EWK), hoy denominada GD SBS GmbH, líder mundial en el desarrollo y fabricación de puentes y vehículos anfibios, siendo uno de sus principales clientes el ejército norteamericano; con ello refuerza su cartera de productos especializados.

Expirado el compromiso de 5 años, en 2006 se establece una nueva estrategia que centra la actividad de GD en España en la fabricación de vehículos blindados de cadenas y ruedas, así como de piezas de Artillería de campaña, por lo que el resto de las actividades no se consideran estratégicas y quedan en liquidación: el CETME se cierra; se traspasa la fábrica de Palencia a la noruega Nammo, la de Murcia al grupo Maxam-Expal y la de Granada a la eslovaca MSM. La fábrica de La Coruña, tras una serie de vicisitudes, termina con su cierre. En Trubia se traspasa el taller de municiones gruesas a Expal y el taller de cañones registra una actividad muy reducida. La fábrica de Oviedo se traslada parcialmente a la de Trubia. La fábrica de Toledo se había cerrado antes d ela privatización.

La crisis subprime de 2007 y la combinación de una serie de factores, como el incremento de los precios de las materias primas, la consiguiente crisis crediticia del año siguiente y la reducción de los pedidos por parte de los estados, así como la llamada Crisis del Euro de 2010, obligan a tomar severas medidas fiscales y de control del gasto (España era uno de los países más vulnerables entonces). Desde 2008, los índices macroeconómicos españoles entran en zona roja agravada por una tasa de paro insostenible.

El sector de la defensa no es ajeno a la crisis global, en especial por los ajustes fiscales y la reducción del gasto, ya que los estados se ven obligados a realizar recortes drásticos en sus inversiones. La Unión Europea y sus estados miembros recortan sus presupuestos militares entre un 20 y un 12 % en el periodo de 2006 a 2012. Por otra parte, en la industria militar aflora un mal endémico: los gastos de I + D + i europea no atienden a lo militar, sino que se concentran en otras áreas industriales, lo que acrecienta el riesgo de obsolescencia tecnológica del sector. Al margen del esfuerzo en innovación que hace la industria, apenas existen apoyos institucionales que sí reciben empresas en otros lugares del mundo.

El escenario global y europeo respecto a la industria militar alcanza su máximo nivel de gravedad en España, principal mercado de SBS. Así, el presupuesto del Ministerio de Defensa cae de unos 8.050 M€ (2008) a 5.700 M€ (2013), que además asume el enorme gasto de personal como consecuencia de la profesionalización iniciada en 1996 y los elevados costes de los programas principales, fundamentalmente aviones de caza y tren de la Armada. Esto conduce a la aparición de pérdidas en 2012 para SBS (EBIT negativo de 47 M€, el 20 % de la facturación) y previstas hasta 2016 junto con un descenso prolongado de los ingresos.

Hay que señalar que durante este periodo el Ministerio de Defensa reconduce los programas especiales de armamento y reduce sensiblemente el único programa importante de vehículos que tiene en ese momento con Santa Bárbara Sistemas. En noviembre de 2009, recorta el número y versiones del Pizarro fase II de las 212 previstas inicialmente a 190 y en noviembre de 2014 aprueba una nueva reducción de alcance de suministro a 117 vehículos + 2 prototipos, lo que implica limitar el alcance de la adquisición a lo que ya estaba fabricado en ese momento. Las fábricas de SBS se quedan sin programas significativos para el gobierno español y sin previsión de nuevos a medio plazo.

Como consecuencia de la situación sobrevenida, el 14 de febrero de 2013 se comunica formalmente al comité intercentros de SBS el inicio del procedimiento de despido colectivo por causas económicas y organizativas y se transfieren o cierran algunas de las instalaciones activas. Años más tarde, la pandemia del COVID 19 obliga a GDELS SBS a solicitar un ERTE en la primavera de 2020 y a fomentar el teletrabajo entre sus empleados.

Ante la importancia de los recortes, Santa Bárbara Sistemas busca en el mercado exterior su salvación. Con la colaboración de General Dynamics UK logra el contrato de exportación de sistemas terrestres más grande obtenido hasta entonces al ganar en competencia abierta el programa Future Rapid Effect Systems con el ASCOD, un vehículo desarrollado a partir del Pizarro. El AJAX, como lo bautiza posteriormente el ejército británico, es elegido tras superar al competidor CV90 de BAE. La familia AJAX ha sido diseñada por ingenieros españoles y fabricada en gran parte en fábricas españolas. De recibir tecnología para fabricar y montar el Leopardo, Santa Bárbara Sistemas se convierte en el socio tecnológico que exporta su know-how a un país de la OTAN de referencia como es Gran Bretaña. El programa es uno de los más grandes aprobado en Europa en muchos años con un total de 589 vehículos en nueve variantes y un total de 3.500 millones de libras (sin IVA). Las primeras unidades se entregan en 2017 y las últimas está previstas hacia 2026.

En la actualidad, GDELS SBS cuenta con una potente ingeniería en su sede de Madrid y está totalmente centrada en la fabricación de vehículos blindados tanto ruedas como cadenas, con contratos internacionales como el Ajax británico, el Ascod danés, el Pizarro de zapadores CASTOR, el 8×8 Dragón (este último gestionado por Tess Defence tomando como plataforma base el Piraña V, cuya autoridad de diseño adquiere Santa Bárbara Sistemas para nacionalizar el producto) y los recientes carros ligeros con torre Elbit de 105 mm con destino a Filipinas. Cuenta con las fábricas de Trubia y Sevilla.

El futuro inmediato de la compañía gravita sobre el proyecto VCR (Vehículo de Combate Ruedas) 8×8 Dragón, el concepto de Fuerza 35 impulsado por el Ejército de Tierra, en el que tiene un destacado lugar la Artillería de campaña, y el desarrollo de plataformas autónomas no tripuladas.

El incremento del gasto militar anunciado por el gobierno tras la cumbre de la OTAN en Madrid puede abrir un periodo de nuevos pedidos y mayor carga de trabajo, lo que permitirá aumentar las inversiones e iniciar nuevos programas de I+D+i, algo que a buen seguro forma parte de la estrategia de su director general, Juan Escriña, un profesional formado en CETME y familiarizado con los proyectos innovadores.

Las nubes de antaño parecen anunciar, a pesar de la dificultad de cualquier empresa humana, una primavera hogaño. Ojalá sea así por el bien de España y nuestras Fuerzas Armadas.

Manfredo Monforte Moreno
GD (r) Dr. Ingeniero de Armamento. Artillero.
De la Academia de las Ciencias y las Artes Militares