Ucrania está perdiendo la guerra de los drones

De nuevo es invierno en Ucrania. La nieve se acumula, la temperatura desciende y los días son cortos. Durante las largas noches, casi dos años después de iniciada la guerra a gran escala, los cielos de todo el frente de 600 millas se llenan de drones ucranianos y rusos.

En siglos pasados, la maquinaria bélica se detenía cuando las duras condiciones llevaban al límite la resistencia humana. Las dos campañas militares más famosas de esta parte del mundo, la invasión de Rusia por Napoleón en 1812 y la de Hitler en 1941, sufrieron bajas devastadoras con el cambio de estación. Hoy, la desventurada infantería que sigue llenando trincheras y fortines por toda Ucrania se enfrenta al mismo invierno implacable. Pero los drones que han llegado a dominar esta guerra sólo están limitados por la duración de sus baterías, acortada por el frío, y la disponibilidad de cámaras de visión nocturna.

En los primeros meses de la guerra, las líneas del frente cambiaron rápidamente a medida que las fuerzas ucranianas hacían retroceder la ofensiva rusa. Ucrania se impuso en la guerra con drones, adaptando tecnologías comerciales e introduciendo nuevas armas para mantener a las fuerzas rusas a la zaga. Desde octubre de 2022, sin embargo, poco territorio ha cambiado de manos. El Ejército ucraniano se ha anotado algunas victorias recientes, incluidos ataques precisos contra la Flota del Mar Negro de Rusia y contra objetivos en lo más profundo del territorio ruso. El Ejército ruso se ha enfrentado a vientos en contra, perdiendo el equivalente a casi el 90% de los soldados y equipos con los que comenzó la guerra, según algunos informes. Pero Rusia también ha ajustado su estrategia, y el conflicto se está decantando a su favor. Moscú ha puesto su industria de defensa en pie de guerra, y el gasto militar actual es más del doble del que tenía antes del conflicto. También ha lanzado miles de aviones no tripulados, incluyendo el Shahed de diseño iraní, que ahora se ensambla en Irán y en Rusia, con nuevas capacidades para atacar las costosas defensas suministradas por Occidente en Ucrania.

Después de que las tropas rusas marcharan por primera vez sobre Kiev, las fuerzas ucranianas fueron elogiadas por el ingenio tecnológico que les ayudó a frustrar a su más poderoso invasor. Ahora, Rusia se ha puesto al día en el concurso de innovación y Ucrania lucha por mantener el flujo de ayuda militar de sus socios externos. Para socavar la ventaja rusa en esta fase de la guerra, Ucrania y sus aliados no sólo tendrán que aumentar la producción de defensa, sino también invertir en el desarrollo y la ampliación de tecnologías que puedan contrarrestar los nuevos y formidables drones rusos.

BATALLA EN LOS CIELOS

La primera vez que visité Ucrania fue en septiembre de 2022, invitado por el Yalta European Strategy Forum, con sede en Ucrania. Como testigo directo de la devastación causada por la invasión rusa, quedé impresionado por la determinación, la resistencia y la inventiva del pueblo, la cultura y la industria tecnológica ucranianos. El viaje me inspiró para dedicar tiempo y recursos a la batalla de Ucrania por la democracia, apoyando las causas humanitarias y el ecosistema tecnológico ucraniano. Desde entonces he vuelto a Ucrania varias veces para aprender de mis socios ucranianos. Las conversaciones mantenidas durante mi visita más reciente, en diciembre de 2023, pusieron de relieve el valor que la tecnología ha aportado a las ofensivas ucranianas y el desafío que suponen el nuevo material y las tácticas de drones de Rusia.

UAV ruso de ataque Lancet

El uso de drones ha apuntalado muchos de los recientes éxitos de Ucrania en el campo de batalla. En su campaña en el Mar Negro, el Ejército ucraniano ha recurrido en gran medida a ellos y, hasta el 17 de noviembre, afirmaba haber destruido 15 buques de guerra rusos y dañado 12 más desde la invasión inicial de 2022. Los ataques de Ucrania contra las fuerzas navales rusas han mantenido las rutas marítimas de la región lo suficientemente despejadas como para que se reanuden los envíos de grano, vitales para la economía ucraniana. Los ataques con drones también han negado a Rusia la opción de lanzar misiles sobre su territorio desde buques en alta mar y han debilitado la defensa rusa de Crimea y su posición en el Mar Negro, una victoria simbólica, económica y militar para Ucrania.

Los ataques ucranianos con aviones no tripulados también se han adentrado cada vez más en Rusia en los últimos meses. Durante una semana de agosto, una serie de ataques tuvieron como objetivo seis regiones rusas e incendiaron un aeródromo militar. Ucrania ha demostrado que está dispuesta y que es capaz de ampliar el alcance de sus operaciones militares, y los dirigentes ucranianos han advertido de que, a medida que la guerra continúe, llevarán una mayor parte de la lucha a territorio ruso.

Por ahora, los drones están más concentrados a lo largo de las líneas del frente en el este de Ucrania. Cuando se les pide que identifiquen la mejor arma de sus arsenales para destruir tanques, los comandantes ucranianos de todos los rangos dan la misma respuesta: drones con visión en primera persona, que los pilotos sobre el terreno maniobran mientras ven en directo una cámara a bordo. Estos drones han hecho que los enfrentamientos tanque contra tanque sean cosa del pasado. Un comandante de unidad ucraniano también me dijo que los drones FPV son más versátiles que una descarga de artillería al comienzo de un ataque. En un ataque tradicional, el bombardeo debe terminar cuando las tropas amigas se acercan a la línea de trincheras enemiga. Pero los FPV son tan precisos que los pilotos ucranianos pueden seguir atacando objetivos rusos hasta que sus compañeros estén a escasos metros del enemigo.

LA MAREA CAMBIA

En otros aspectos, sin embargo, Kiev ha perdido sus ventajas en la guerra de los drones. Las fuerzas rusas han copiado muchas de las tácticas de las que Ucrania fue pionera durante el verano, incluyendo la realización de grandes ataques coordinados con múltiples tipos de aviones no tripulados. En primer lugar, los drones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento se elevan sobre el terreno para inspeccionar el campo de batalla e identificar objetivos desde lejos. A continuación, transmiten la ubicación del enemigo a los pilotos que operan drones FPV de bajo vuelo y gran maniobrabilidad, que pueden lanzar ataques de precisión contra objetivos tanto fijos como móviles, todo ello desde una distancia segura de la línea del frente. Después de que estos drones eliminen los objetivos iniciales, los vehículos de combate luchan a través de los campos de minas para comenzar el asalto terrestre. Desde finales de 2022, Rusia ha usado una combinación de dos drones de producción nacional, el Orlan-10 (un dron de vigilancia) y el Lancet (un dron de ataque), para destruir desde sistemas de artillería de alto valor hasta aviones de combate y tanques. Ucrania superó a Rusia en ataques con drones al principio del conflicto, pero no dispone de una combinación de drones que iguale al nuevo y peligroso dúo ruso.

Al mismo tiempo que el equipo Orlan-Lancet se ha vuelto decisivo en la batalla, las superiores capacidades de guerra electrónica de Rusia le permiten interferir y falsear las señales entre los drones ucranianos y sus pilotos. Si Ucrania quiere neutralizar los drones rusos, sus fuerzas necesitarán las mismas capacidades. Un número limitado de brigadas ucranianas han adquirido equipos de interferencia de proveedores estadounidenses o de empresas emergentes nacionales. Sin ellos, la combinación de los drones de ataque rusos y la interferencia rusa de los drones ucranianos amenaza con hacer retroceder a las fuerzas ucranianas al territorio que tanto les costó liberar al principio de la guerra.

La mayoría de las armas suministradas por Occidente no han resistido bien los sistemas antiaéreos y los ataques electrónicos rusos. Cuando los misiles y los aviones teledirigidos de ataque apuntan a emplazamientos rusos, a menudo son burlados o derribados. Las armas estadounidenses, en particular, pueden frustrarse a menudo mediante la interferencia del GPS. Un pequeño número de cazas F-16 estadounidenses llegarán a Ucrania a finales de este año, y deberían ponerse a trabajar rápidamente contra los propios cazas rusos, que actualmente están devastando las defensas ucranianas con bombas guiadas. Pero no está claro cómo actuarán los F-16 en medio de una guerra electrónica activa y contra los misiles de largo alcance desplegados por la aviación rusa.

LAS FUERZAS RUSAS HAN COPIADO MUCHAS DE LAS TÁCTICAS DE LAS QUE UCRANIA FUE PIONERA.

Rusia ha intensificado sus ofensivas militares a pesar del duro invierno, y el aumento de la capacidad de producción ha desempeñado un papel importante en el último avance. Las autoridades ucranianas estiman que Rusia puede producir o adquirir unos 100.000 aviones no tripulados al mes, mientras que Ucrania sólo puede producir la mitad. Las sanciones internacionales tampoco han frenado otros tipos de producción militar rusa. Rusia ha duplicado el número de tanques construidos anualmente antes de la invasión, de 100 a 200. Las empresas rusas también fabrican municiones mucho más baratas que sus homólogas occidentales, a menudo haciendo concesiones en materia de seguridad: un proyectil de artillería de 152 milímetros cuesta unos 600 dólares producirlo en Rusia, mientras que un proyectil de 155 milímetros cuesta hasta diez veces más producirlo en Occidente. Esta desventaja económica será difícil de superar para los aliados de Ucrania.

Tras meses de relativa calma en Kiev, Rusia también ha reanudado los ataques regulares con drones sobre la capital ucraniana, que hasta ahora, han logrado detectar y derribar casi todas, pero esta protección será difícil de mantener a medida que Moscú introduzca mejoras tecnológicas ellos, aumente la producción nacional, desarrolle nuevas formas de eludir la detección y lance ataques de gran volumen que simplemente desborden las defensas aéreas ucranianas. También en este caso Ucrania se encuentra en desventaja económica: uno de los drones rusos preferidos, el Shahed, es mucho menos caro que los sistemas de defensa aérea necesarios para neutralizarlo.

Aunque la ciberguerra rusa ha tenido relativamente poco efecto hasta ahora, la dependencia ucraniana de los datos móviles y los teléfonos inteligentes para coordinar las operaciones lo hace vulnerable a futuros ataques. El reciente aumento ruso de cortar las redes de telefonía móvil en Ucrania podría tener graves consecuencias. Con la capacidad rusa ampliándose en múltiples frentes en esta lucha, los comandantes ucranianos se han vuelto menos optimistas de lo que eran hace sólo unos meses. Su atención se ha desplazado de las operaciones ofensivas a la defensa de sus posiciones actuales y al mantenimiento de sus fuerzas intactas.

GANAR LA GUERRA DE LOS DRONES

Los próximos meses serán difíciles para Ucrania. Cuando visité Kiev en diciembre, cargos del gobierno y oficiales militares con los que hablé compartían su temor a que el Presidente ruso Vladimir Putin anunciara un segundo reclutamiento masivo y una gran ofensiva en el este de Ucrania tras las elecciones rusas de marzo. La resistencia de la economía de guerra rusa, el aumento de la producción de material y la ventaja demográfica, combinados con la incertidumbre sobre el apoyo continuado de Occidente a Ucrania, especialmente en un año de elecciones en Estados Unidos, dan a Putin motivos para redoblar la apuesta. Mientras, la ventaja de jugar en casa de la que disfrutó Ucrania en los primeros días de la invasión se ha erosionado. Las tropas rusas se han asentado en suelo ucraniano y han sembrado el este de Ucrania de minas terrestres, que hieren y matan a combatientes y civiles ucranianos por igual, incluso en zonas recuperadas por el Ejército ucraniano. La creciente fortaleza de las defensas rusas en el este de Ucrania ayuda también a explicar el decepcionante resultado de la largamente anunciada ofensiva de verano ucraniana. Mientras las fuerzas rusas sondean ahora partes de la línea del frente en busca de puntos débiles, el Ejército ucraniano ha adoptado una posición de «defensa activa». Ha sido capaz de frenar los ataques rusos, pero ese éxito a menudo tiene un alto coste.

En esta fase de la guerra, a medida que se estabilicen los frentes, el cielo se llenará cada vez con más drones. Ucrania pretende adquirir más de dos millones de aviones no tripulados en 2024, la mitad de los cuales tiene previsto fabricar en el país, y Rusia va camino de igualar esa cifra. Con tantos aviones desplegados, cualquier movimiento de tropas o equipos sobre el terreno se convertirá en un blanco fácil. Por tanto, ambos ejércitos se centrarán más en eliminar las armas del otro y en entablar combates entre aviones no tripulados. A medida que los avances tecnológicos aumenten el alcance de los drones, sus operadores y otros sistemas de apoyo podrán permanecer a cientos de kilómetros de la batalla.

Pero la operación remota de una guerra centrada en los drones no reducirá necesariamente el coste humano. De hecho, los acontecimientos hasta ahora sugieren lo contrario. Como me explicaron oficiales ucranianos en diciembre en Avdiivka, una ciudad de la región de Donetsk, los asaltos terrestres siguen siendo parte integrante de la estrategia rusa de apuntar con drones. El ejército ruso envía grupos de reclutas y convictos mal entrenados a atacar la línea del frente ucraniano, obligando a las tropas ucranianas a responder y revelar sus posiciones camufladas. Ahora visibles para los drones, las posiciones ucranianas son bombardeadas por la artillería rusa. He oído estimaciones de que entre 100 y 200 personas mueren cada día en cada bando en este tipo de combate, y la cifra podría aumentar a medida que aumenten la letalidad y la cantidad de drones.

Pero la operación remota de una guerra centrada en los drones no reducirá necesariamente el coste humano. De hecho, los acontecimientos hasta ahora sugieren lo contrario. Como me explicaron oficiales ucranianos en diciembre en Avdiivka, una ciudad de la región de Donetsk, los asaltos terrestres siguen siendo parte integrante del objetivo de los drones rusos. Los rusos envían grupos de reclutas y convictos mal entrenados al ataque, obligando a las tropas ucranianas a responder y revelar sus posiciones camufladas. Ya visibles para los drones, las posiciones ucranianas son bombardeadas por la artillería rusa. He oído estimaciones de que entre 100 y 200 personas mueren cada día en cada bando en este tipo de combate, y la cifra podría aumentar a medida que aumenten la letalidad y la cantidad de drones.

Mientras, en Europa y Estados Unidos, el cansancio de la guerra está haciendo mella y el apoyo a Ucrania empieza a resquebrajarse. La disminución de la ayuda financiera y militar de Occidente podría convertir el frágil estancamiento del conflicto en una oportunidad para Rusia. Rusia tiene suficientes reservas de munición y líneas de producción para seguir luchando durante al menos un año más; Ucrania necesitará asegurarse suministros occidentales adicionales de munición si quiere planificar un futuro tan lejano. Ucrania también necesita armas antiaéreas y misiles contra objetivos aéreos de rápido movimiento. Consciente de que las armas estadounidenses que dependen del GPS pueden no resistir bien la guerra electrónica rusa, las nuevas empresas ucranianas están trabajando sin descanso para desarrollar drones avanzados que puedan resistir la suplantación de identidad y las interferencias. Sólo con más y mejores sistemas de armamento, ofensivos como defensivos, podrá Ucrania cambiar las tornas en el campo de batalla. Para colmar esta laguna en materia de innovación y adquisiciones se necesitará un apoyo financiero y técnico sostenido por parte de sus aliados.

El pronóstico podría cambiar con un cambio decisivo en el campo de batalla, pero por ahora ni Rusia ni Ucrania esperan un final rápido de los combates. Para evitar una guerra prolongada, Occidente debe respaldar un esfuerzo militar concertado, que haga retroceder a las fuerzas rusas, y un esfuerzo diplomático, que lleve a las partes a la mesa de negociaciones. La alternativa son años de más sufrimiento para los habitantes de la zona de guerra. Mientras yo estaba en Kiev en diciembre, diez misiles rusos fueron lanzados e interceptados por defensas aéreas, entre ellas misiles Patriot suministrados por Estados Unidos, en mitad de la noche. Cincuenta y dos vecinos resultaron heridos por la caída de escombros, entre ellos seis niños.

El profundo amor de los ucranianos por su país alimenta su resistencia y determinación, incluso cuando se enfrentan a constantes recordatorios de la mortal realidad de la guerra. Putin apuesta por que las divisiones internas y la atención dividida aparten a las capitales occidentales de la lucha por la supervivencia de los ucranianos cuando el conflicto entra en una nueva y difícil fase. Sólo neutralizando las ventajas que ha obtenido Rusia podrán Ucrania y sus aliados demostrarle que se equivoca.

Fte. Foreing Affairs (Eric Schmidt)

Eric Schmidt es Presidente del Special Competitive Studies Project y ex Consejero Delegado y Presidente de Google. Es coautor, con Henry Kissinger y Daniel Huttenlocher, de The Age of AI: And Our Human Future.