¿Por qué Corea del Sur no cree que Estados Unidos mantendrá su alianza?

Corea del Sur alianza EE.UU.
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Las preocupaciones de Seúl están impulsadas por el historial de escepticismo del Presidente Donald Trump respecto a los compromisos de EE.UU. en el extranjero.

En los últimos años, la alianza de Estados Unidos con la República de Corea (ROK) ha sufrido una presión considerable. La Administración Trump insiste en que Corea del Sur refuerce el apoyo- anfitrión de su país a las fuerzas estadounidenses, exigiendo que se quintuplique su contribución, lo cual es muy preocupante para Seúl. La Administración Moon, mientras tanto, ha suscitado preocupación en Washington debido a sus repetidas disputas diplomáticas con Japón, el otro aliado clave de Estados Unidos en el noreste de Asia.

Además de estas recientes disputas, varios importantes desafíos estratégicos han puesto en tensión la antigua alianza entre la República de Corea y Estados Unidos. Al gobierno de Corea le preocupa el compromiso de Estados Unidos de defenderla contra la República Popular Democrática de Corea (RPDC), con la que comparte frontera. Estas preocupaciones las motiva por el historial de escepticismo del Presidente Trump con respecto de los compromisos de su país en el extranjero. Igualmente, es significativo que la Corea del Norte este cerca de poseer un arsenal nuclear capaz de atacar el territorio de EE.UU., lo que hace temer un eventual distanciamiento.

Otros en la República de Corea argumentan que la alianza con E.E.U.U. impide el compromiso diplomático del Presidente Moon Jae-in con la República Popular Democrática de Corea. La Administración Trump es comprensiblemente escéptica sobre los intentos de Moon de mejorar los lazos con la RPDC.

La búsqueda de negociaciones independientes con la RPDC por parte del Presidente Trump también tiene el potencial de socavar los esfuerzos de Seúl para mejorar las relaciones intercoreanas. Como algunos en Corea del Norte han observado, esto le permite ignorar a la del Sur, en favor de las conversaciones directas con Estados Unidos.

A Estados Unidos también les preocupa la actual trayectoria de su alianza con Seúl. Washington ha buscado durante mucho tiempo mayor cooperación coreana en el mantenimiento de la seguridad en Asia-Pacífico. La Administración Trump ha mostrado gran interés en reclutar a la República de Corea para su estrategia “Indo-Pacífico libre y abierto”. Sin embargo, a pesar del claro interés de ésta en una región segura, Seúl se ha mostrado reacia a ampliar su cooperación con Estados Unidos más allá de la península de Corea. Esta vacilación se debe en parte a la preocupación de la República de Corea por enfrentarse a China, su principal socio económico.

Estados Unidos y la República de Corea no pueden permitirse el lujo de ignorar estas grietas emergentes en su alianza. Algunos analistas han argumentado que estas tensiones son lo suficientemente problemáticas, como para merecer una reevaluación de la alianza entre los dos países. Sin embargo, nosotros sostenemos que estos obstáculos pueden abordarse fortaleciendo la alianza, en lugar de degradarla. Ambos aliados pueden beneficiarse de medidas recíprocas destinadas a abordar las preocupaciones del otro.

Estados Unidos puede llevar a cabo una serie de iniciativas para asegurar a la República de Corea su compromiso continuo con la alianza. Debería comenzar por abandonar sus excesivas demandas de un mayor apoyo de la nación anfitriona de la República de Corea, demostrando su interés es más estratégico que transaccional. Además, haría bien en revocar su decisión unilateral de reducir las grandes maniobras militares con la República de Corea; esas maniobras son una señal importante de la determinación de Estados Unidos de ayudar a defender a la República de Corea y reforzar la disuasión de la alianza manteniendo la preparación militar y la interoperabilidad.

Estados Unidos también puede ofrecerse a incorporar más estrechamente a la República de Corea en su planificación y preparación de operaciones nucleares para tranquilizarla sobre la credibilidad de la disuasión nuclear ampliada.  Además, Washington debería trabajar estrechamente con la República de Corea para desarrollar planes de contingencia para disuadir la agresión de la República Popular Democrática de Corea en todo el espectro de conflictos, incluida una agresión limitada en la zona gris. Mayor flexibilidad y mayor abanico de opciones harán más creíble su compromiso en su alianza con la República de Corea. Finalmente, para compensar la creciente capacidad de la RPDC de poner en riesgo el territorio de EE.UU., este país podría invertir más en sus capacidades de defensa con misiles, particularmente en misiles de defensa terrestre. De nuevo, esta inversión aseguraría aún más a Seúl, que Washington la defenderá contra la agresión de la RPDC.

Al mismo tiempo, Washington puede aliviar las preocupaciones de la República de Corea sobre la forma en que está socavando la estrategia de compromiso de la República de Corea hacia la RPDC. En particular, Estados Unidos debe insistir en que sus conversaciones con la República Popular Democrática de Corea incluyan al gobierno de la República de Corea y debe mantener una posición unificada con la República de Corea durante estas negociaciones.

Los políticos estadounidenses también podrían expresar mayor apoyo a los intentos de Moon de reparar las relaciones entre la República de Corea y la República Popular Democrática de Corea. En general, estos pasos enfatizarían a la ROK que Estados Unidos apoya sus esfuerzos para disuadir y comprometer simultáneamente a la DPRK. Si Estados Unidos se esfuerza más en reforzar la seguridad de sus aliados en la península de Corea, Seúl estará en mejores condiciones de coordinar con Washington la promoción de la seguridad en la región de Asia y el Pacífico.

Corea puede abordar las preocupaciones de Estados Unidos sobre el papel regional de la alianza de varias maneras. En particular, Seúl puede fortalecer su “New Southern Policy” y, al mismo tiempo, ampliar gradualmente su participación en la estrategia de Washington “Free and Open Indo-Pacific” (basándose en el reciente apoyo de Moon) a esta iniciativa. Desde el punto de vista diplomático, la República de Corea podría expresar mayor apoyo a los principios fundamentales que sustentan la estabilidad y la seguridad regionales, como la libertad de navegación, la solución pacífica de controversias y los acuerdos económicos abiertos y transparentes.

Desde el punto de vista económico, Corea del Sur estaría bien situada para coordinar con Estados Unidos la realización de las tan necesarias inversiones en infraestructura en toda la región, en particular en el sudeste asiático, que sirven para reforzar tanto la interconectividad económica como la apertura. Por ejemplo, Corea podría unirse a la Japan-US Strategic Energy Partnership (JUSEP), destinada a aumentar las inversiones de alta calidad en infraestructura energética en toda la región de Asia y Pacífico. Seúl también debería ampliar sus contribuciones a las iniciativas de creación de capacidad marítima en todo el sudeste asiático en coordinación con Washington. Concretamente, puede reforzar su financiación, capacitación y ejercicios conjuntos con los Estados del sudeste asiático para mejorar la capacidad de esos Estados de gestionar las nuevas amenazas a la seguridad marítima regional. Además, Seúl debería considerar la posibilidad de unirse al Quadrilateral Security Dialogue, un foro desarrollado por Estados Unidos, Australia, Japón e India para debatir la seguridad en Asia y Pacífico.

La República de Corea también podría reforzar su contribución militar a la seguridad y la apertura regionales. En particular, se beneficiaría de la duplicación de su plan de desarrollar una armada de altura, capaz de operar en todo el Indo-Pacífico. Una armada así mejoraría su capacidad para trabajar con Estados Unidos y otros asociados en la protección de las vías marítimas, la lucha contra la piratería, la asistencia humanitaria y el socorro en casos de desastre, y otras operaciones similares en todo el patrimonio marítimo de Asia.

Por último, Seul podría explorar nuevos acuerdos con Washington para proporcionar mayor apoyo logístico a las operaciones estadounidenses para promover la seguridad más allá de la península de Corea. Al hacerlo, se pondrá de relieve para Estados Unidos que la República de Corea, al igual que Japón, Australia y otros asociados, está dispuesta a unírsele para mantener el equilibrio de poder en la región de Asia y Pacífico y hacer frente a riesgos transnacionales como la piratería, el terrorismo y los desastres naturales. En general, la República de Corea puede alentar a los Estados Unidos a duplicar su compromiso con su seguridad, emprendiendo estos esfuerzos recíprocos para promover los intereses de los Estados Unidos en una región más segura de Asia y el Pacífico.

Existen obstáculos para estas iniciativas de política propuestas. Ambos Estados se enfrentan a limitaciones presupuestarias y a una serie de otros problemas de política. Ambas administraciones también están preocupadas por las próximas elecciones. Por último, es probable que el intento de mejorar su alianza encuentre la resistencia de China. No obstante, a pesar de los obstáculos, ambos estados pueden beneficiarse de una alianza mutua ampliada. La cooperación y el compromiso recíprocos ayudarán a fortalecer la alianza en la próxima década.

The National Interest (Jihoon Yu Erik French)

Jihoon Yu es un capitán de corbeta de la Armada de la República de Corea que trabaja en estrategia naval y desarrollo de fuerzas en el Cuartel General de la Armada de la República de Corea.

Erik French es un profesor asistente de estudios internacionales en el Colegio de Brockport.

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