¿Ha incumplido Turquía su propio convenio marítimo?

El paso de un buque mercante de Siria a Rusia, que supuestamente contenía equipo militar a través del estrecho del Bósforo ha causado controversia.

El aparente tránsito de un buque mercante con material militar para Rusia a través del estrecho del Bósforo pone de manifiesto una vez más el juego de equilibrios diplomáticos que Turquía ha realizado en los últimos años, como miembro de la OTAN y como país que goza de estrechas relaciones con Moscú.

Al comienzo de la invasión rusa de Ucrania, en febrero de este año, Turquía ratificó la Convención de Montreux de 1936, que le permite limitar el tránsito naval por los estrechos de los Dardenelos y del Bósforo, introduciendo de hecho un embargo del comercio marítimo de armas en el Mar Negro para los dos países y sus patrocinadores.

Si Turquía hubiera permitido el tránsito del cargamento ruso, que al parecer contenía elementos de los sistemas de misiles de defensa aérea S-300, estaría incumpliendo sus propios compromisos anunciados. El envío en sí se realizó supuestamente mediante el  buque granelero Sparta II, de bandera griega pero fletado por Rusia.

Según el observatorio marítimo MarineTraffic, el Sparta II se encontraba el 30 de agosto en el puerto ruso de Novorossiysk, al que llegó tras un tránsito de siete días desde Tartus (Siria). Rusia tiene una base naval en Tartus, su única base en el Mediterráneo, en apoyo de sus operaciones en Siria y en la región en general.

El 29 de agosto, el Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano tomó la inusual medida de llamar al embajador turco en el país, Yagmur Ahmet Guldere, para reprenderle públicamente.

En la declaración del 29 de agosto, el MAE ucraniano expresaba su «preocupación» por el «transporte de sistemas de misiles S-300 de Siria a Rusia a través del estrecho del Bósforo» por el Sparta II, fletado por el Ministerio de Defensa ruso.

El enviado turco recibió una nota verbal del Ministerio de Asuntos Exteriores sobre la cuestión planteada, según el MAE ucraniano.

Además, el viceministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Mykola Tochytskyi, «solicitó a la parte turca que proporcionara información oficial sobre la carga que fue transportada por el buque Sparta II a través del estrecho del Bósforo, así como sobre las medidas adoptadas por Turquía para cumplir las disposiciones de la Convención [de Montreux] y evitar una mayor escalada de la guerra ruso-ucraniana».

Además, el MAE ucraniano «expresó su esperanza» de que Turquía «cumpla estrictamente» su decisión de cerrar los estrechos del Mar Negro a los buques de guerra.

Receptor de grano de Ucrania

Turquía es también uno de los principales participantes en la Black Sea Grain Initiative (BSGI), creada por la ONU para permitir que el grano y los alimentos ucranianos que languidecen en los puertos debido al bloqueo naval ruso puedan ser enviados fuera del país a los desesperados mercados mundiales. El tráfico mercante que opera bajo la BSGI debe pasar por puntos de inspección dentro de las aguas territoriales turcas para garantizar que no transportan armas de forma ilícita.

Además, Turquía ha sido también el mayor receptor de grano y alimentos ucranianos en el marco de la BSGI, recibiendo, hasta el 27 de agosto, el 21% de toda la mercancía transportada en el marco de la iniciativa. Los siguientes destinos más comunes de los cereales ucranianos fueron la República de Corea (13%), Irán (12%), Egipto (11%), Alemania y Sudán (6%), Países Bajos (5%), China y Rumanía (4%), Irlanda e Italia (3%), Yibuti, India, Israel y Líbano (2%), y Francia y Grecia (1%).

Desde la creación de la BSGI se han transportado más de un millón de toneladas métricas de grano y alimentos ucranianos fuera del país.

Las relaciones de Turquía con sus compañeros de la OTAN han tenido un pasado accidentado, ya que el país fue suspendido ignominiosamente del programa de cazas furtivos F-35 liderado por Estados Unidos en 2019, a pesar de ser uno de sus principales socios, tras la decisión de Ankara en 2017 de comprar el sistema de misiles de defensa aérea S-400 de fabricación rusa.

En 2020, Estados Unidos impuso sanciones a Turquía en virtud de la Countering America’s Adversaries Through Sanctions Act (CAATSA), por «participar a sabiendas en una transacción significativa con Rosoboronexport, la principal entidad de exportación de armas de Rusia, al adquirir el sistema de misiles tierra-aire S-400», según un comunicado oficial del Departamento de Estado estadounidense.

Turquía también choca regularmente con Grecia, miembro de la OTAN y rival histórico, en cuestiones navales, económicas y diplomáticas, y también invadió Chipre en 1974 en un conflicto que condujo a la partición de la isla. Sin embargo, Turquía también se negó a detener la venta de aviones no tripulados turcos Bayraktar TB2 a Ucrania este año, argumentando que, al tratarse de una transacción realizada entre otro Estado y la industria privada, no tenía motivos para intervenir.

Fte. Naval Technology