Francia y Reino Unido prometen grandes aumentos del gasto en defensa para los próximos años

Según una nueva propuesta, el presupuesto de defensa de Francia en 2023 sería de 43.900 millones de euros (42.200 millones de dólares), lo que supone un aumento de 3.000 millones de euros (2.890 millones de dólares, un incremento del 7,4%) respecto a la cifra de 2022.

Tanto Francia como Reino Unido han anunciado estos días importantes aumentos en sus presupuestos de defensa. Sin embargo, mientras que Reino Unido no aclaró en qué se gastaría el dinero extra, Francia dio detalles precisos sobre cómo planea hacerlo.

Según la nueva propuesta presupuestaria, el presupuesto de defensa de Francia en 2023 sería de 43.900 millones de euros (42.200 millones de dólares), lo que supone un incremento de 3.000 millones de euros (2.890 millones de dólares, un aumento del 7,4%) respecto a la cifra de 2022. De este modo, se mantiene la tendencia al alza del gasto en defensa iniciada en 2017, con un aumento del 36% respecto a los 32.300 millones de euros (31.100 millones de dólares) de 2017, y se cumple el requisito de la OTAN de destinar el 2% del PIB a defensa.

El proyecto de presupuesto, publicado el 27 de septiembre, debe ser debatido y aprobado por la Asamblea Nacional y el Senado en un plazo de 70 días. Pero es poco probable que sea rechazado, dado que sigue con precisión la trayectoria de cinco años establecida en la ley del programa militar 2019-2025 adoptada por los parlamentarios el 13 de julio de 2018.

El grueso del presupuesto, 25.600 millones de euros (24.600 millones de dólares), se destina a adquisiciones. El segundo ámbito de gasto más importante es el de los salarios (12.400 millones), con 29.700 nuevas contrataciones previstas (de las cuales 24.000 son militares, el resto civiles) y la creación de 1.500 nuevos puestos de trabajo, sobre todo en los ámbitos de la ciberdefensa y la inteligencia.

El ministro de las Fuerzas Armadas, Sébastien Lecornu, mencionó a principios de este mes la necesidad de aumentar las reservas de munición, una preocupación planteada por otros ministros de Defensa europeos en los últimos meses. El presupuesto prevé 2.000 millones de euros (1.930 millones de dólares) en municiones, e incluye planes para el primer disparo del misil aire-aire de nueva generación MICA en 2023.

El próximo año las Fuerzas Armadas francesas también recibirán una serie de actualizaciones de equipos clave, según el proyecto de presupuesto. Se trata de 13 cazas Rafale, 13 aviones Mirage M2000 D mejorados, tres aviones cisterna polivalentes Phénix MRTT, dos aviones de transporte A400M Atlas, cinco helicópteros NH90, cinco helicópteros Tigre, 18 carros de combate Leclerc renovados, un buque de aprovisionamiento, un submarino de ataque nuclear, un buque patrulla, equipos anti-UAV y nueve UAV tácticos. Además, las fuerzas terrestres recibirán 264 nuevos vehículos blindados, entre ellos 123 Griffon, 119 Serval and 22 Jaguar.

Y se han destinado 1.000 millones de euros (962,7 millones de dólares) a la innovación como parte del presupuesto de I+D de 8.000 millones de euros (7.680 millones de dólares).

En cuanto a Reino Unido, el Secretario de Defensa, Ben Wallace, declaró en una entrevista concedida al Sunday Telegraph el 26 de septiembre que el gasto en defensa se duplicaría de forma efectiva para 2029 y alcanzaría los 100.000 millones de libras (107.000 millones de dólares), frente a los apenas 48.000 millones de libras (51.000 millones de dólares) actuales. Y ello a pesar del hundimiento de la libra y de la agitación económica general creada por el nuevo minipresupuesto del Ministro de Hacienda, Kwasi Kwarteng, anunciado el 23 de septiembre.

Wallace dijo que la primera ministra Liz Truss se había comprometido a aumentar el gasto en defensa como porcentaje del PIB hasta «el 2,5% en 2026 y el 3% en 2030». Sin embargo, Ben Zaranko, economista del Instituto de Estudios Fiscales, fue citado en The Guardian advirtiendo que la cifra de 100.000 millones de libras «exagera un poco la magnitud del aumento». Los 52.000 millones de libras adicionales con respecto a la cifra actual incluyen un aumento en términos reales de unos 23.000 millones de libras, mientras que la inflación (actualmente de casi el 10%) y el impacto del futuro crecimiento económico representan el resto, según The Guardian.

A pesar del aumento del gasto, Wallace no se comprometió a revertir el recorte de casi 10.000 efectivos del Ejército británico para 2025. Sin embargo, esto podría cambiar una vez que se publique la revisión de la política exterior y de defensa encargada por Truss a finales de este año.

Wallace declaró al Sunday Telegraph que «es muy probable que hagamos crecer el Ejército, pero puede que no sea en los lugares que sus generales quieren, porque lo que necesitamos desesperadamente es, por ejemplo, invertir en nuestra capacidad ISR. La gente siempre hablará de los regimientos: «¿traerán de vuelta a los fusileros?», o lo que sea. Es más probable que traigamos baterías de artillería y más inteligencia de señales y más guerra electrónica, y ciertamente capacidades para contrarrestar los vehículos aéreos no tripulados. Si no podemos derribar esos pequeños drones, seremos muy vulnerables, sea quien sea».

Al igual que Francia, el presupuesto de defensa del Reino Unido ha aumentado de forma constante desde 2016, cuando alcanzó los 41.500 millones de libras (44.300 millones de dólares), la cifra más baja desde 2003. El mayor salto, de 44.500 millones de libras a 48.600 millones de libras (47.500 millones de dólares a 51.900 millones de dólares) se produjo entre 2021 y 2022, pero sólo fue ligeramente superior al presupuesto que había en 2010/11, en pleno conflicto en Afganistán, cuando el presupuesto de defensa británico era de 48.400 millones de libras (51.700 millones de dólares).

Fte. Breaking Defense