El cambio climático crea retos para el diseño de vehículos militares

Con las olas de calor en Norteamérica y las inundaciones que batieron récords en Europa y Asia, muchos científicos, políticos y ecologistas consideraron 2021 como un año crucial en la lucha contra el cambio climático. La industria de la defensa también está prestando más atención a las implicaciones de un mundo en el que los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes.

En este artículo, Roger Brereton, de Pailton Engineering, analiza dos áreas clave en las que el diseño de vehículos militares puede responder al desafío del cambio climático.

En los últimos años se ha producido un aumento de la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos. Según el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), los científicos están cada vez más convencidos de que existe una relación entre la actividad humana y los fenómenos meteorológicos extremos.

Al mismo tiempo, se reconoce cada vez más el impacto que tienen los fenómenos meteorológicos extremos. Un estudio de Christian Aid, una organización benéfica que lucha contra la pobreza mundial, identificó diez fenómenos meteorológicos extremos que costaron más de 1.500 millones de dólares en daños en 2021. Los mayores impactos se produjeron con el huracán Ida en Estados Unidos en agosto y con las inundaciones en Europa en julio.

El pensamiento militar sobre el cambio climático ha evolucionado a medida que ha aumentado la conciencia de la amenaza. Tradicionalmente, los analistas de seguridad se centraban sólo en las relaciones entre estados. Hoy en día, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas reconoce que el cambio climático es un «multiplicador de amenazas» y la mayoría de los estados occidentales aceptan este enfoque.

El diseño de los equipos militares tendrá que evolucionar de acuerdo con las últimas reflexiones estratégicas sobre el cambio climático. Las fuerzas armadas se verán presionadas para reducir su huella de carbono y avanzar hacia vehículos híbridos y combustibles alternativos siempre que sea posible, pero también tendrán que adquirir equipos, incluidos los vehículos militares, que estén adaptados a un mundo en el que las condiciones climáticas han cambiado.

He aquí dos áreas clave en las que el diseño de los vehículos militares cambiará en respuesta al cambio climático.

Diseño de equipos para la resiliencia climática

La idea de que las condiciones climáticas extremas pueden afectar al rendimiento de los equipos militares no es nada nuevo. El conflicto de Afganistán puso de manifiesto varios ejemplos de equipos militares que luchan por hacer frente al intenso calor, desde helicópteros hasta vehículos militares. Por ejemplo, se informó de que el Force Protection Ocelot del Reino Unido, también conocido como Foxhound, tuvo problemas con las altas temperaturas del país.

Ahora se reconoce cada vez más que, como consecuencia del cambio climático, las fuerzas armadas tendrán que planificar para un mundo en el que los climas más duros y las temperaturas extremas sean cada vez más habituales. Un reciente informe de la RAND Corporation, encargado por el Ministerio de Defensa del Reino Unido, señalaba la necesidad de contar con equipos resistentes al clima en respuesta a la creciente amenaza del cambio climático.

El informe señalaba que el personal y los equipos tendrán que operar en «condiciones de degradación climática» con mayor frecuencia y argumentaba que «los cambios relacionados con el clima en los diferentes entornos operativos probablemente aumentarán la necesidad de que tengan capacidad de recuperación o estén diseñados para permitir una adaptación eficiente a los extremos ambientales». Entre las recomendaciones del informe figuraba la propuesta de que los organismos de adquisición de material de defensa exigieran la inclusión de características de diseño resistentes al clima en el futuro.

El diseño de vehículos resistentes al clima se propugna no sólo como respuesta a un entorno más desafiante, sino también para aprovechar nuevas oportunidades estratégicas. Por ejemplo, el aumento de las temperaturas está haciendo que la región del Ártico sea más accesible y ha provocado su aparición como una nueva área de interés estratégico.

Los vehículos equipados para hacer frente a este entorno extremo, como el Oshkosh Cold Weather All-Terrain Vehicle (CATV), tendrán una demanda creciente. Los componentes que se desarrollan para estos vehículos también deben someterse a pruebas más exhaustivas para garantizar que puedan soportar las mayores exigencias.

Creciente necesidad de participación militar en la ayuda a las catástrofes

La creciente frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos también hará que se desplieguen servicios en respuesta a catástrofes medioambientales, tanto en el país como en el extranjero. Aunque históricamente las condiciones meteorológicas extremas se han considerado ajenas a la competencia de los actores militares, los responsables políticos consideran ahora que los fenómenos meteorológicos extremos constituyen una amenaza para la seguridad, y la ayuda militar es cada vez más necesaria en el marco de la asistencia humanitaria y la ayuda en caso de catástrofe.

Por ejemplo, en respuesta al tifón Haiyan en 2013, uno de los ciclones tropicales más potentes jamás registrados, Reino Unido desplegó dos buques de la Royal Navy, 11 aviones militares y un total de 18 vehículos diferentes como parte de una respuesta dirigida por el DFID. Sin embargo, no sólo en las regiones tropicales crece la necesidad de responder a los fenómenos meteorológicos extremos.

En julio de 2021, las inundaciones en Europa provocaron 243 muertes y dejaron sin electricidad a más de 200.000 viviendas. La mayoría de los científicos coinciden en que este tipo de sucesos están relacionados con el cambio climático, por lo que los planificadores militares se están preparando para un mundo en el que los ejércitos tendrán que responder a inundaciones más frecuentes. Por ejemplo, en el estudio RAND citado anteriormente, se habla de las inundaciones como una de las principales amenazas a las que se enfrentará Reino Unido en los próximos años.

«Teniendo en cuenta el tipo de catástrofes relacionadas con el clima a las que tendrán que responder los países occidentales, los vehículos que puedan ofrecer la flexibilidad necesaria para desempeñar múltiples funciones serán especialmente valiosos».

En Estados Unidos, la adquisición de vehículos militares para ayudar en las catástrofes está ya más avanzada. En el marco del Programa 1033 del Pentágono, las fuerzas de seguridad locales están adquiriendo vehículos militares excedentes para responder a emergencias relacionadas con catástrofes como tormentas, ventiscas e inundaciones. Aunque el programa se remonta a 1996, el Congreso ha dado recientemente instrucciones al Pentágono para que conceda la máxima prioridad a las solicitudes y peticiones relacionadas con la preparación para emergencias, como por ejemplo los vehículos de rescate en aguas altas.

Teniendo en cuenta el tipo de catástrofes relacionadas con el clima a las que tendrán que responder los países occidentales, los vehículos que puedan ofrecer la flexibilidad necesaria para desempeñar múltiples funciones serán especialmente valiosos. Mientras que en la actualidad los vemos reconvertidos para hacer frente a fenómenos meteorológicos extremos en el ámbito nacional, es probable que los futuros vehículos militares se diseñen desde el principio para cumplir esta función polivalente.

La amenaza del cambio climático ocupa un lugar destacado en la agenda de los planificadores militares y tiene implicaciones a nivel estratégico, táctico y operativo. Aunque el importante objetivo de la descarbonización tendrá prioridad, los departamentos de defensa también deben garantizar que la próxima generación de vehículos se adapte a un entorno en el que las temperaturas extremas y las catástrofes relacionadas con el clima son más habituales.

Es probable que el diseño de los vehículos militares refleje este imperativo, con vehículos concebidos para condiciones climáticas inhóspitas y diseñados para la ayuda en caso de catástrofes, así como para tareas militares más tradicionales.

Fte. Army Tecnology