Dstl demuestra las capacidades de los UGVs en el Ejército Británico

Viking 6X6
El UGV Viking 6X6 de HORIBA MIRA. Los pares de ruedas traseras y delanteras se pueden girar y ayudar en las maniobras, y pueden alcanzar velocidades máximas de 50 km/h incluso en modo eléctrico. Crédito: Norbert Tarnoczi

Los vehículos autónomos podrían proporcionar abastecimiento y apoyo mediante sensores químicos y armamento.

El UK Defence Science and Technology Laboratory (Dstl) realizó una demostración de una serie de vehículos terrestres no tripulados (UGV) en la Combat Service Support Training and Development Unit (CSS TDU) de Aldershot.

Dstl investiga el posible uso de sistemas autónomos para operaciones de reabastecimiento con el fin de proporcionar mayor capacidad y utilidad al Ejército con su proyecto Joint Tactical Autonomous Resupply and Replenishment (JTARR).

El proyecto THESEUS lo anunció el Secretario de Estado de Defensa en marzo de 2019, tras los progresos realizados por el desafío autónomo de la “última milla” liderado por el Dstl. Un año después, Dstl anunció la compra de cinco nuevos UGV. Los dos contratos, por un valor conjunto de 5 millones de libras, se han adjudicado a HORIBA MIRA (Viking) y QinetiQ (Titan) para que proporcionen varios UGV.

La principal autoridad técnica y portavoz del Dstl, Guy Powell, declaró a Army Technology: “Estamos explorando el grado de autonomía de los UGV, y queremos que hagan todo lo posible”.

El reabastecimiento autónomo de última milla podría proporcionar un apoyo vital a las tropas terrestres muy dispersas en el campo de batalla.

Powell dijo que las plataformas de UGVs tienen diferentes sistemas, cada uno con diferentes capacidades, y que el mejor enfoque puede ser elegir el apropiado para las misiones individuales.

La capacidad de supervivencia no ha recibido mucha atención hasta ahora, pero Powell dijo: “Estos UGV son ampliables hasta cierto punto, pero seguimos necesitando que realicen la tarea para la que fueron concebidos y que no sean eliminados por un solo disparo”. Dstl estudiará qué grado de blindaje se podría poner a los vehículos sin comprometer su rendimiento. “Cualquier equipamiento adicional, cualquier blindaje adicional significa que podemos poner menos carga útil en el vehículo”, dijo Powell, pero la disminución de la detectabilidad es también un factor de supervivencia.

Los trabajos pretenden aumentar la comprensión de las potencialidades y limitaciones del sistema, para reducir los riesgos específicos de la adquisición de la capacidad JTARR, y también ayudarán a desarrollar un conocimiento más profundo para el empleo futuro por parte del Ejército de capacidades de sistemas autónomos más avanzados. Powell dijo que las pruebas actuales deberían proporcionar todas las respuestas que las Fuerzas Armadas necesitan hasta el final del año fiscal.

El futuro del proyecto dependerá en gran medida de que Dstl reciba más financiación.

“La financiación futura será probablemente menor que la inicial, ya que la adquisición de los vehículos es lo que más cuesta”, añadió Powell.

Como siguiente paso del proyecto, dentro de unos seis meses, los soldados recibirán plataformas UGV como el Viking y el Titan para probar su eficacia en el campo de batalla.

Dijo Powell: “Se trata de probar las capacidades, más que estas máquinas en sí mismas”.

El sargento mayor de apoyo de equipos Dan Brown añadió: “No se trata de que el Ejército británico vaya a comprar 300 de cada una de estas máquinas [Titan o Viking]. Se trata de probar el concepto de los UGV autónomos en sí.

“Estamos viendo cuáles son las capacidades que queremos, cuáles son las capacidades potenciales que pueden ofrecer estas máquinas y cómo de fiables son”.

Brown dijo que el Ejército no ha explorado todas las opciones sobre cómo proteger a los UGV de la suplantación o las interferencias, pero el funcionamiento autónomo es posible en zonas sin GPS con el Viking.

Sobre el sentimiento de los soldados hacia los UGV, Brown dijo: “Si hay una máquina que puede hacer lo que un ser humano, pero que aleja al personal del peligro, es algo fantástico”. “Si los robots pueden hacerse cargo de ciertas tareas, los soldados pueden hacer otras más vitales”, añade Brown.

“El concepto de reabastecimiento es fundamental. Las tropas no pueden luchar sin agua, comida o munición. Y estas plataformas [UGV] son muy buenas. Es absolutamente realista desplegarlas en un futuro próximo”.

Los experimentos debían comenzar en julio de 2020, pero la pandemia de Covid-19 ha retrasado el proceso y las pruebas no pudieron comenzar hasta el pasado mes de abril.

Las lecciones aprendidas de los experimentos actuales ya se están incorporando a los proyectos futuros, dijo Powell.

Los próximos pasos del programa consistirán en pruebas de detección química, supervivencia, armamento y detectabilidad. Pero Powell advirtió: “Tenemos una idea de lo que queremos que estas máquinas hagan por nosotros, pero tenemos que ponerle realidad”.

Las pruebas de armamento en los UGV no forman parte de la fase actual, pero cuando llegue el momento, esas armas estarán siempre bajo control humano, subrayó. “Queremos conseguir que la autonomía haga muy bien la parte de movimiento de las misiones, y que los humanos hagan siempre la parte de la letalidad”.

Dijo que estos UGV representan la tecnología más avanzada en lo que respecta a vehículos terrestres, pero el aspecto de automatización y computación del concepto todavía plantea retos para el éxito de la investigación.

El alcance autónomo para las tareas de reabastecimiento aún no se ha explorado del todo, pero los vehículos llevan a bordo sistemas de navegación interna (INS), y Dstl afirma que es muy posible que se pueda operar de forma autónoma en zonas negadas por el GPS. Los sensores INS pueden integrar un receptor interno o externo del sistema global de navegación por satélite (GNSS) para obtener datos de navegación y velocidad.

Según Powel, “el reconocimiento visual del terreno del Viking observa el mundo exterior y caracteriza el objeto, mientras que la visión estereoscópica de QinetiQ funciona de forma muy parecida a la visión humana”. Estos son los principales medios por los que los UGVs detectan su entorno.

Los UGV

Ambos vehículos pueden funcionar con una batería eléctrica y en un modo híbrido diésel-eléctrico, lo que demuestra el compromiso del Ministerio de Defensa de experimentar con opciones más ecológicas cuando se trata de tecnologías futuras.

El Viking es rápido gracias a sus seis ruedas, de las cuales los pares traseros y delanteros pueden girar y facilitar las maniobras. Es ágil y puede alcanzar velocidades máximas de 50 km/h incluso en modo eléctrico.

a oruga continua del Titan limita la velocidad, pero permite mayor movilidad, a la vez que resulta mejor para superar los obstáculos que el Viking.

El Titan funciona con baterías de plomo-ácido, mientras que el Viking tiene baterías de iones de litio. Powell dijo que, aunque el primero es menos avanzado, es una tecnología bien establecida y fiable dentro del Ejército.

El UGV de HORIBA MIRA ofrece un sistema autónomo integrado de última generación basado en IA, que incluye navegación denegada por GPS, percepción avanzada del terreno y reconocimiento de objetos. Puede transportar hasta 600 kg de suministros y usa un sistema de comunicación de bajo ancho de banda para el mando y el control.

El sistema de orugas de TITAN se basa en una arquitectura de software de sistema de misión modular y puede transportar cargas útiles de hasta 750 kg.

Fte. Army Technology