Artemis II: la misión para el regreso a la Luna

Imagen de Pléiades Neo. Cohete SLS con Orion ESM en su plataforma de lanzamiento en Kennedy Space Center para su próximo lanzamiento de la misión Artemis II / Fuente: Airbus

Todo está listo para el lanzamiento de Artemis II, la misión de la NASA en la que cuatro astronautas irán a la Luna para conocer su cara oculta. La ESA participa en el vuelo de la mano de Airbus con el Modulo de Servicio Europeo (ESM), que proporcionará la propulsión, la energía, el control térmico y el aire y el agua necesarios para los astronautas.

Artemis II constituye el regreso de astronautas a la órbita lunar por primera vez en más de medio siglo, se trata de una misión para llevar a cabo descubrimientos científicos, obtener beneficios económicos y servir de precedente para las primeras misiones a Marte, según explica la agencia espacial estadounidense. La tripulación está compuesta por los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, quien será la primera mujer en viajar a la Luna, y el astronauta de la agencia espacial canadiense (CSA) Jeremy Hansen; entre los cuatro, acumulan 661 días en el espacio.

Este será el primer vuelo de prueba tripulado del Programa Artemis de la NASA, tras el vuelo no tripulado de la misión Artemis I en 2022, y su lanzamiento será similar: el cohete SLS (Space Launch System) impulsará la nave espacial Orion al espacio, que despegará desde el Centro Espacial Kennedy (Florida, Estados Unidos). La misión tiene una duración de diez días y se espera que sea la misión tripulada que más se aleje de la Tierra; constará de un viaje alrededor de la luna en el que los astronautas pasarán a unos 7000 km de la Luna en su lado lejano, tomarán imágenes y harán otras observaciones para compartirlas con los científicos en tierra.

Artemis II funcionará como catalizador para futuras misiones espaciales, ya que tiene el objetivo de demostrar que los equipos de soporte vital críticos de Orion y los sistemas necesarios de funcionamiento están preparados para sustentar a los astronautas en la exploración del espacio profundo. Será clave para el éxito de Artemis III y precedente para próximas misiones, en las que se espera volver a pisar suelo lunar en 2028 y establecer presencia permanente en la Luna.

Europa y España, presentes en Artemis II

La Agencia Espacial Europea (ESA) participa en la misión aportando el módulo de servicio de la cápsula Orion, un elemento esencial para el funcionamiento de la nave. El Módulo de Servicio Europeo (ESM) ha sido construido por Airbus por encargo de la ESA, y funciona como la fuente de energía de Orion, suministrando la propulsión, la energía, el control térmico y el aire y el agua necesarios para que los cuatro astronautas puedan subsistir en el espacio. El ESM es un cilindro de aproximadamente cuatro metros de altura y anchura e incorpora un sistema de propulsión distintivo con un motor principal (motor OMS del transbordador espacial reutilizado), ocho motores auxiliares y 24 propulsores más pequeños.

El responsable de Earth Observation, Science and Space Exploration de Airbus Marc Steckling señala que ”La transición de Artemis I a Artemis II supone el paso de un vehículo de prueba a un espacio habitable”, a lo que añade: “Cuando Reid Wiseman y su tripulación activen los motores del ESM para abandonar la órbita terrestre, también estarán confiando en el trabajo de cientos de ingenieros de diez países europeos para llevarlos a la Luna y traerlos de vuelta a casa sanos y salvos”.

Artemis II cuenta con tecnologías innovadoras que se incluyen por primera vez en un vuelo y dependen principalmente de la precisión del ESM, entre las que se encuentran: comunicación láser de alta velocidad (O2O), que permitirá transmitir vídeo 4K de ultra alta definición de la Luna casi en tiempo real, y demostración de pilotaje manual, mediante la que los pilotos probarán el rendimiento del módulo de 13 toneladas bajo mando humano antes de realizar el lanzamiento.

La contribución española en el ESM ha sido a través de la Agencia Espacial Española, que ha desarrollado componentes clave para garantizar la seguridad de los astronautas y el correcto funcionamiento de la nave. Entre los sistemas críticos aportados por empresas nacionales, destacan los sistemas de control térmico, cuya función es ofrecer condiciones habitables en el interior de la nave, teniendo en cuenta que puede enfrentarse a temperaturas que se acercan a los -270 grados en la sombra del espacio y al calor extremo bajo la radiación solar directa.