La inmunidad de las soluciones digitales al COVID-19

Nos encontramos en una guerra contra un enemigo invisible pero que se extiende en progresión geométrica y exponencial, sin descanso. Desde el Gobierno se ha propuesto para combatirlo aislarnos en casa. Este nuevo estado puede ser necesario, pero no suficiente si queremos reducir la pendiente de la curva y frenar en el menor tiempo posible la situación en la que nos encontramos.

Nadie duda de nuestros profesionales sanitarios, en una lucha sin cuartel en la que se encuentran en primera línea de batalla. El reconocimiento hacia ellos se viene manifestando por los ciudadanos desde nuestras ventanas y balcones todas las tardes, que hay también que hacer extensivo a los transportistas, personal de los centros de alimentación, limpieza, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y un gran número de profesionales que trabajan todos los días para garantizar los servicios básicos.

Entre ellos hay que destacar, ya que muchas veces pasan desapercibidos dada la invisibilidad de las telecomunicaciones, el papel que están desempeñando los operadores de red y, en particular, sus profesionales. Estos últimos, ayudados por la renovación tecnológica llevada a cabo durante los últimos años, están permitiendo gracias a su trabajo diario que las redes fijas y móviles no colapsen.

A día de hoy, España dispone de una red de fibra óptica equivalente a la suma de la del Reino Unido, Italia, Alemania, Francia y Portugal, lo que nos sitúa en el tercer puesto del ranking mundial. Dicha red de fibra óptica, junto a la red de telefonía móvil, está permitiendo que la red de telecomunicaciones siga operativa, y ello a pesar del drástico incremento de tráfico estos últimos días. Por poner un ejemplo, hemos tenido incrementos del 40% en internet, del 50% en voz, del 25% en datos y nada menos que se ha multiplicado por cinco el uso de WhatsApp.

El hashtag #quedateencasa, y el consiguiente uso de dispositivos electrónicos para teletrabajar, utilizar las redes sociales, realizar llamadas a fijos y móviles, videostreming, compras online y videojuegos, han puesto a prueba la capacidad de las redes.

El Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria generada por el coronavirus COVID-19 (modificado por el Real Decreto 465/2020, de 17 de marzo), va encaminado, entre otros, a minimizar el impacto social y económico que los estragos del #COVID-19 van a causar y a que la actividad económica se recupere tan pronto como la situación sanitaria mejore. En este nuevo contexto, las redes de telecomunicación junto a la TV van a seguir teniendo un papel esencial en los próximos días para mantenernos informados, ayudar a mantener nuestro estado de ánimo, y paliar los efectos económicos de una población confinada en sus casas.

Las medidas tomadas por el Gobierno y reflejadas en estos Reales Decretos, hacen alusión al papel esencial que juegan las telecomunicaciones, imprescindibles parael teletrabajo, la administración electrónica y el comercio electrónico, y refuerzan los planes encomendados a Red.es para incentivar a las empresas y, en particular, a las Pymes para preparase para actuar en un entorno digital. Estas medidas, siendo necesarias, no son suficientes ante la escasez de recursos para atender, en plazos cada vez más cortos, un creciente número de infectados que están colapsando el sistema sanitario y, por lo tanto, cada día que pasa se hace más urgente desarrollar solucionesdigitales y que, por otro lado, ya están surgiendo de forma espontánea desde la propia ciudadanía o desde el ámbito empresarial.

Desde el Gobierno debe abrirse más que nunca la interlocución, analizar de forma inteligente -buscando la máxima colaboración de la sociedad civil- que ya está poniendo recursos y soluciones encima de la mesa y colaborar y organizar de forma efectiva aquellas que aporten valor al ingente trabajo que tenemos por delante para hacer frente al #COVID-19.

El estado de alarma incluso podría, y debería servir, para aligerar las trabas de tipo competencial, administrativo, legal, burocrático a las que dichas soluciones digitales se podrían enfrentar, siempre y cuando se respeten unos principios básicos y dichas soluciones digitales estén supeditadasa las medidas que se puedan tomar para garantizar nuestra salud y volver cuanto antes a una situación de normalidad.

El Gobierno, en palabras de la titular de Asuntos Exteriores Arancha González Laya, pretende aplanar la curva de contagiados en dos semanas con “un enfoque coordinado y con un comportamiento responsable de los ciudadanos”. A tenor de algunas de las actuaciones que hemos podido ver por TV, el hashtag #quedateencasa parece que no aplica para algunos, que siguen manteniendo posturas insolidarias y que perjudican seriamente el enorme esfuerzo que los demás estamos realizando. Ante ello, la respuesta que se está dando actualmente -más allá de las declaraciones de la Ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, @NadiaCalvino el pasado día 22, en lo que se ha denominado “una respuesta digital contra el COVID-19”-se basa exclusivamente en un control físico, obviando la posibilidad de poner a disposición de las autoridades sanitarias y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado soluciones tecnológicas a nivel nacional o autonómico que, mediante apps, permitan la trazabilidad y respeten el anonimato, tal y como se ha desarrollado con éxito en otros países como, por ejemplo, Corea del Sur.

Existe, de hecho, ya una primera iniciativa avalada por la Comunidad de Madrid junto a una serie de empresas privadas, y que se ha lanzado ayer, con el objetivo exclusivo de no saturar el 112. También recientemente, se ha anunciado otra iniciativa auspiciada desde la Generalidad Valenciana, que pretende ir más allá y utilizar geoposicionamiento e IA para tener un control más efectivo.

Tanto para el desarrollo de las iniciativas anteriores, como para la utilización de impresoras 3D para el desarrollo de EPIS (equipos de protección personal) o para la creación de respiradores (críticos en la atención a los pacientes graves), es necesario proveer y desarrollar “soluciones de carácter digital”, que no siendo un fin en sí mismo, sean por el contrario un instrumento transversal a muchos sectores y de gran importancia para la lucha contra el #COVID-19, ayudándonos incluso a mejorar nuestro estado de ánimo. Soluciones de carácter digital que, por otra parte, tienen además la propiedad de ser inmunes al # COVID-19 y, como él, pueden replicarse de forma viral.

De hecho, como hemos visto en otras ocasiones en el mundo digital, la población, mediante las redes sociales, conoce rápidamente herramientas y apps fáciles de utilizar y muchas veces gratuitas cuyo uso es susceptible de expandirse de forma viral.

Es por ello por lo que podemos concluir que, en general, la población va por delante de una iniciativa pública, desbordada en atajar la pandemia y afectada por problemas de todo orden (competenciales, legales, logísticos, de organización no suficientemente digitalizada, etc.).

Ante este nuevo escenario vamos a ver readaptaciones y apariciones de nuevas apps y plataformas, que, junto a aplicaciones de gestión, buscaran dar una respuesta a los nuevos retos que trae consigo esta pandemia. La pandemia también puede ser un revulsivo para el desarrollo de sistemas de gestión de flotas, sistemas GIS, sistemas de impresión 3D, RFID, visión térmica, sensórica, asistentes de voz, teleformación, telemedicina -apoyadas en tecnologías como la IA, blockhain, IOT, ciberseguridad y por qué no, robots, y drones, junto a un largo etc.-que van a ser muy necesarios para poder dar respuestas.

Esta recién estrenada crisis del siglo XXI que parece inspirada en un guion de ciencia ficción, nos enseñará de forma empírica a dar respuestas y enfrentarnos a futuras situaciones complejas. Por ejemplo, China está utilizando su experiencia en esta crisis para exportar sus procedimientos y las diferentes tecnologías que ha utilizado. Una buena analogía para la situación actual sería la aparición del primer virus informático, Creeper, en 1972, a partir del cual empezaron a desarrollarse los antivirus.

El #COVID-19 y su extraordinario índice de contagio, va a traer consigo una crisis mundial, de la que no tenemos precedente generando una fuerte incertidumbre en cuanto a su alcance y repercusión en la economía y el empleo, dado que no tenemos experiencia en las medidas a tomar, pero sí parece evidente que las #soluciones digitales, van a tener un papel relevante de primer orden.

Por otro lado, en todo escenario de cambio con aceleración exponencial, surge la necesidad de dar respuestas que estén a la altura y a ello hay que añadir la capacidad de aprender rápido, equivocarse y volver a reaprender en tiempo real, solucionado rápidamente los fallos, por lo que todo ello lleva de nuevo a implementar #solucionesdigitales.

En el nuevo escenario en el que nos encontramos inmersos, tendremos que organizarnos, evaluar y dar respuestas rápidas y efectivas y para ello además de la coordinación, necesitamos favorecer la colaboración multidisciplinar entre profesionales, dado que seguramente en algunos casos será necesario aplicar soluciones, que ya se estén empleando con éxito en otros sectores.

Adicionalmente, es necesario no desaprovechar el capital intelectual de todas las personas, en situación profesional activa o no, familiarizadas con el mundo digital, aunar dicha inteligencia colectiva y organizarla para que, conectadas a través de las redes y sus aplicaciones, puedan generar de forma rápida y económica #soluciones digitales.

Necesitamos pasar a la acción cuanto antes, ya que cada día que pasa sin hacer un uso inteligente de estos recursos, se aumenta y agrava el problema.

En definitiva, el mundo conocido en la actualidad seguramente será muy diferente después del #coronavirus, pero de lo que no cabe la menor duda es que las #solucionesdigitales van a jugar un papel muy relevante en la vida diaria y, como no, en los planes de contingencia que tengan por objetivoestar preparados y ser resilientes a nuevas pandemias.

A modo de ejemplo, se proponen una serie de ideas (algunas de ellas en desarrollo) para pasar a la acción utilizando #solucionesdigitales con el objetivo de dotar de mejores herramientas a nuestro sistema sanitario:

• Observatorio y web pública a nivel nacional en tiempo real con mapas de calor, para el análisis del avance del coronavirus y evaluación de la efectividad de las actuaciones realizadas, definiendo de forma granular los indicadores estratégicos a seguir.

• Creación de un sistema integrado e interoperable de información, mando y control coordinado con el Sistema Nacional de Salud.

• Coordinación del desarrollo de propuestas de líneas de actuación, y voluntariado de/para la ciudadanía.

• Coordinar a través del Ministerio de Industria un centro de evaluación e inteligencia compuesto por profesionales, científicos y empresas, con el objetivo de producir o en su caso reconvertir productos y/o servicios con aplicaciones sanitarias, y #soluciones digitales para luchar contra el #COVID-19.

• Poner en marcha en colaboración con las universidades e iniciativa privada, un repositorio de mejores prácticas, metodologías y plataformas de formación a distancia para la información y formación encaminada a la lucha contra el #CORONAVIRUS19.

• Plan de generación de contenidos, y política de redes sociales para informar a los profesionales sanitarios y sociedad en general de las mejores prácticas y últimos descubrimientos en la lucha contra el #CONAVIRUS19.

• Reforzamiento/nombramiento de un director se sistemas de información de la Admón. del Estado, adjunto al presidente y a los ministros involucrados, para la coordinación, de los sistemas de información, así como la gestión y seguimiento de las #soluciones digitales buscando su máxima eficacia e interoperabilidad con el Sistema Nacional de Salud.

• Fomentar la escalabilidad a nivel nacional de las mejores prácticas puestas en marcha por las CCAA, para evitar duplicidades y buscar sinergias y respuestas rápida.

• Desarrollo de una app para acreditar al personal que colabora en la solución de la crisis (profesionales sanitarios, transportistas, etc.) y posibilite su movilidad y acceso a determinados recursos.

• A través de Incibe, potenciar una unidad para el control y alerta de la ciberseguridad y fakenews

• Habilitación de una plataforma/as de video y TV, con un terminal portátil o en su caso uso de herramientas para conectar pacientes en hospitales y personas mayores en residencias con sus familiares

• Plataformas de gestión y logística para proveer con productos esenciales a hospitales y residencias de ancianos.

• Coordinar a nivel nacional y hacer interoperables entre las CCAA, las diferentes apps que se están desarrollando, para el seguimiento de los infectados, aquellos que están solicitando pruebas y posicionamiento de los mismos, según su grado, y seguimiento del cumplimiento de las medidas adoptadas, generando los mapas de calor pertinentes, para conocer de forma lo más real posible las estadísticas de extensión del #CORONAVIRUS 19

• Despliegue en centros de concentración de personas (hospitales, estaciones, aeropuerto, IFEMA, etc.) de cámaras térmicas, apoyadas con IA.

• Robótica y drones para vigilancia y desinfección

Muchas de estas posibles soluciones deberán estar coordinadas dentro de un compendio de medidas de impacto económico y social pero su instrumentación debería apoyarse, a su vez, en la colaboración público-privada, buscando la máxima experiencia, eficacia y eficiencia con los organismos competentes del Estado y CCAA.

Finalmente, y a modo de conclusión, pongámonos todos unidos cuanto antes a trabajar, utilizando herramientas y armas del siglo XXI, contra este enemigo invisible a nuestros ojos, que bien podría representar una oportunidad para desarrollar nuestro país, eneste nuevo escenario y vencer al #COVID-19

 

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