Desde Rusia con gas: Dinámica del Nord Stream 2

NordstreamEl Nord Stream 2 es uno de los últimos proyectos de gasoducto de Rusia, con el que busca exportar gas a Europa a través del Mar Báltico. Después de la exitosa experiencia del Nord Stream, las empresas europeas acordaron construir la segunda versión con el socio ruso Gazprom en 2017.

Desde entonces, el gasoducto ha estado en el candelero debido a la amenaza de sanciones por parte de Estados Unidos, que temen que la participación de Rusia ponga en peligro la seguridad europea. Sin embargo, los miembros de la Unión Europea (UE) que participan en el proyecto del oleoducto han diferido de esa idea y ya han iniciado el proceso de construcción. La dinámica del Nord Stream 2 es muy pertinente para los asuntos geopolíticos europeos contemporáneos y, por lo tanto, es necesario un análisis racional.

Preocupaciones energéticas en Europa

La UE ha pedido a sus miembros que amplíen la diversidad de su suministro de gas y liberalicen el mercado de la energía, a fin de evitar el monopolio y la dependencia exclusiva de un solo actor, por ejemplo, de Estados Unidos, que ha aumentado considerablemente sus ventas de gas en Europa desde el último decenio.

Según el ” Quarterly Report on European Gas Markets “, la participación de EE.UU. en las exportaciones de gas ha aumentado con un 9% en el último trimestre de 2019, mientras que la de Noruega ha disminuido con un 8%. Se prevé que Noruega exporte aún menos gas en los próximos 20 años, por lo que los miembros de la UE y especialmente Alemania han estado buscando otros proveedores, para cubrir el 30% de la escasez interna.

Giro a Rusia

Estados Unidos es uno de los principales exportadores de gas a Europa, pero su costoso Liquefied Natural Gas (LNG) puede cubrir sólo el 7-8% de la escasez total de energía. Por esa razón, los países europeos comenzaron a diversificar sus socios, y a su rescate llegó Rusia, que tiene algunos de los mayores yacimientos de petróleo y gas del mundo.

Gazprom, una de las mayores empresas energéticas estatales de Rusia es ahora considerada como el mayor exportador de gas natural al mercado europeo, registrando en 2018, el mayor crecimiento, con 201.900 millones de metros cúbicos.

Según la hoja informativa sobre Nord Stream 2, desde la perspectiva de la UE se pueden conseguir numerosos beneficios con el proyecto del gasoducto. El proyecto ya ha proporcionado muchos empleos a la comunidad europea y también ha involucrado a compañías navieras locales como Blue Water Shipping, una empresa danesa de logística que ha obtenido un contrato de 40 millones de euros para transportar las tuberías para la construcción del gasoducto Nord Stream 2.

Sanciones americanas y reacciones europeas

La Administración de EE.UU. había apelado a Alemania para que se retirara de todo trato con el principal accionista, Gazprom, ya que intentaba imponer sanciones a sus actividades. Sin embargo, Alemania rechazó la idea de las sanciones e incluso pidió una defensa europea conjunta contra las medidas draconianas estadounidenses, a la vez que acusó a Washington de interferir en los asuntos internos de los países europeos, ya que las sanciones también amenazaban a las empresas europeas involucradas en el proyecto.

Niels Annen, el Ministro de Estado alemán en el Ministerio Federal de Asuntos Exteriores, había hecho algunas observaciones relativas a las sanciones de Estados Unidos: “Si queremos mantener una fuerte unidad de propósito en el trato con Rusia, deben evitarse las consecuencias extraterritoriales e imprevistas de las sanciones de Estados Unidos sobre las empresas europeas”.

No obstante, Washington sigue argumentando que la imposición de sanciones es una medida justificada para “proteger los intereses ucranianos”, ya que se alega que el Nord Stream 2 sustituiría la dependencia de las exportaciones de gas ucraniano. Sin embargo, la realidad de las sanciones es algo diferente. En primer lugar, la legislación elaborada por el Comité del Congreso de Estados Unidos no se ha tramitado todavía, mietras se espera que el gasoducto esté terminado para fines de 2020, por lo que serán las empresas europeas las que se enfrentarán a la ira de las sanciones, sin detener realmente el proceso de construcción del gasoducto.

Otro argumento importante que ha utilizado Washington para justificar las sanciones es la peculiar preocupación de que Moscú pueda aprovecharse de una Alemania dependiente de la energía y pueda servirse de las exportaciones de gas como “chantaje de la materia prima”, amenazando con limitar las exportaciones si Berlín no está de acuerdo con las posiciones políticas del Kremlin. Sin embargo, en realidad se trata de una situación en la que todos salen ganando, tanto Rusia como Alemania, ya que ésta podrá satisfacer la creciente demanda interna de energía y para Rusia los ingresos procedentes del gas contribuirán a suavizar su inestable economía.

El factor danés

Para iniciar la fase de construcción del Nord Stream 2 sin obstáculos legales, se envió una solicitud a todos los países bálticos y nórdicos en abril de 2017. Al principio, Dinamarca dudó en aceptar, debido a algunas preocupaciones políticas internas, pero más tarde aprobó cuando se propuso otra solicitud con una ruta alternativa, pero más costosa, que se construiría al sur de la isla de Bornholm. Finalmente, en 2019, el Organismo Danés de Energía concedió al Nord Stream 2 un permiso de construcción para la Ruta Sudoriental, que se extendería 147 kilómetros en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Dinamarca.

Según Hans Mouritzen, investigador principal del Danish Institute for International Studies (DIIS), se recomendó encarecidamente que se aprobara el gasoducto que atraviesa las aguas danesas, al sur de la isla, Bornholm. Un oleoducto trazado al norte de la isla, retrasaría el proyecto de 3 a 4 meses y los gastos extras serían de unos 114 millones de dólares, una factura que correspondería pagar a los consumidores europeos, si Dinamarca no hubiera accedido a la petición.

Posibilidades futuras

El futuro del Nord Stream 2 puede presentarse de dos maneras desde el punto de vista europeo. La primera, al formar parte de la OTAN, los países europeos se verán obligados a actuar de acuerdo con los acuerdos multilaterales y, por lo tanto, conceder a los EE.UU. su soberanía global, donde podrán controlar y manipular la cooperación económica entre Europa y Rusia, y Washington no perderá ninguna oportunidad de poner en peligro las operaciones del Nord Stream 2. Con la posibilidad de una mayor cooperación hacia EE.UU. y menor con Rusia, los países europeos tendrán más que perder a largo plazo.

En el segundo escenario, la mayor cooperación de Europa con Rusia traerá oportunidades comerciales adicionales en numerosas áreas, en las que Nord Stream 2 es sólo el comienzo. Llevar la estabilidad económica a Rusia se beneficiará al frustrar los intereses hegemónicos unilaterales de un solo país en el orden mundial.

Mientras EE.UU. mantiene a Ucrania como rehén de la justicia sancionando a Rusia, impide a Europa y a Rusia desarrollar lazos más estrechos. Aunque es difícil incluso imaginar que Estados Unidos retire las sanciones a Rusia, sí es posible imaginar que los países europeos no se atengan a las presiones externas. Un mejor equilibrio comercial entre Rusia y Estados Unidos en la época contemporánea sanará las heridas históricas de Europa.

Fte. Modern Diplomacy (Lise Hindsgaul)

Lise Hindsgaul está cursando actualmente una licenciatura en Russian Area Studies en el Department of Cross-Cultural and Regional Studies de la Universidad de Copenhague.

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