Autonomous Horizons, un objetivo de la Fuerza Aérea de EEUU

La empresa Kratos Defense & Security Solutions consiguió en octubre de 2016, un contrato de la US Defense Innovation Unit Experimental de Estados Unidos para explorar el uso de los drones de alta velocidad en funciones totalmente autónomas o semiautónomas para apoyar a aviones de combate de cuarta y quinta generación.

El contrato prevé que Kratos pruebe e integre sensores comerciales y del Departamento de Defensa, en una plataforma aérea no tripulada de alta velocidad, para apoyar el desarrollo de conceptos de combate. La compañía explorará nuevos e innovadores sistemas de interfaz aérea de sistemas aéreos no tripulados, que permitan el control simultáneo de múltiples UAVs de altas características. Además de la integración de sensores, la compañía incluirá entre los servicios a proporcionar demostraciones de ejercicios complejos.

El UTAP-22 es un UAV diseñado específicamente para misiones tácticas y colaborativas con aviones tripulados.  En 2015 tomó parte en una serie de tres vuelos para demostrar su capacidad para llevar a cabo operaciones colaborativas en el aire con un avión de combate tripulado, en este caso un Harrier AV-8B. Las capacidades demostradas incluyeron el mando y control a través de un enlace táctico de datos y la ejecución de tareas semiautónomas; así como la ejecución de un vuelo autónomo en formación con el AV-8B y con múltiples UTAP-22, la transferencia del control UTAP-22 entre operadores que no estaban a  la vista en la red táctica y la transferencia del control de la red táctica a un enlace de control independiente.

“Las capacidades del UTAP-22 incluyeron el mando y control a través de un enlace táctico de datos, y la ejecución de tareas semi-autónomas”.

Después de las pruebas, Kratos concluyó que los resultados validaron la habilidad de un avión no tripulado de bajo costo para operar con un avión de combate de forma colaborativa en modos semi-autónomo y autónomos.

La idea de que aviones tripulados y no tripulados operen en colaboración en entornos controvertidos ha sido un deseo desde hace tiempo por el Departamento de Defensa. Mientras que los avances en el autonomía, precisión y furtividad que han caracterizado los avances de los UAVs en la última década han llevado a aumentar su empleo de UA en misiones de combate múltiples y en entornos cada vez más disputados, una serie de desafíos impidieron una expansión mayor de sus misiones. Entre estos desafíos figuraban la falta de estaciones terrestres comunes, la insatisfactoria integración con el espacio aéreo civil e internacional y las vulnerabilidades en las comunicaciones y los enlaces de mando y control.

Estos desafíos se están abordando en una serie de programas por el Departamento. En julio de 2015, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos propuso en su informe “Autonomous Horizons” que los futuros UAVs fueran capaces de realizar muchas funciones de manera autónoma, permitiendo su empleo en áreas con altos niveles de riesgo, donde los links de comunicaciones no fueran fiables debido a interferencias, donde  por la velocidad de las operaciones sean útiles, para “llevar a cabo nuevas formas de guerra que pueden ser facilitadas por sistemas inteligentes, pero consumibles o en vuelos estrechamente coordinados de UAVs”. Además, según el informe, “una estrecha asociación de sistemas tripulados y no tripulados inteligentes permitirá a las aeronaves tripuladas realizar ciertas funciones o ampliar sus cargas útiles significativamente”.

Es probable que el trabajo de Kratos ayude a abordar un número de estos desafíos.

El Ejército de los Estados Unidos sigue esta misma ruta en sus esfuerzos de conseguir la actuación conjunta de equipos tripulado / no tripulado. En marzo de 2015, puso en servicio su primera unidad tripulada / no tripulada, en  Fort Bliss, Texas con helicópteros AH-64 Apache Longbow y UAVs RQ-7Bv2 Shadow.

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