Artillería: Haciendo las cuentas

Desde la invasión rusa de Ucrania en febrero, los ucranianos han tenido equipos especiales investigando los lugares donde aterrizaron los misiles guiados rusos, buscando fragmentos del sistema de guía para determinar qué componentes fueron importados de Occidente. Rusia ha descubierto que no podía producir en masa muchos artículos electrónicos occidentales y que era más barato y fácil importarlos de Occidente (incluyendo a Corea del Sur, Japón y a veces incluso Taiwán). Las sanciones económicas impuestas a Rusia en 2022 detuvieron la exportación de componentes electrónicos empleados en misiles y cohetes guiados.

Se observó que muchos fabricantes rusos no almacenaban estos componentes, sino que recurrían el sistema «justo a tiempo», más eficiente y menos costoso económicamente, que hacía que los componentes necesarios se entregaran días antes de que se necesitaran para los artículos en producción. La economía rusa no podía permitirse mantener reservas de estos costosos componentes, algo que se hizo evidente después de 2014, cuando se impuso a Rusia la primera y más leve ronda de sanciones económicas. Después de 2014, Rusia tuvo que detener la producción de algunos sistemas, porque ya no podía obtener componentes clave de proveedores extranjeros.

Las sanciones de 2022 tomaron nota de ello y detuvieron inmediatamente el envío de una amplia gama de componentes electrónicos a Rusia. Como era de esperar, pronto se detuvieron muchas fabricaciones. Rusia trató de introducir de contrabando estos componentes clave a través de China, pero eso no resolvió el problema. Este uso de China como intermediario para el contrabando de alta tecnología era un problema conocido y se advirtió a China de que se añadiría a la lista de sanciones si ayudaba a los rusos. Las pruebas de este contrabando podían detectarse mediante el examen de los fragmentos de los misiles.

Rusia tuvo más éxito con el contrabando de petróleo, y descubrió que podía ganar más dinero a través del contrabando de petróleo que el que podía gastar para comprar componentes electrónicos de contrabando. El petróleo es un artículo a granel que es mucho más fácil de contrabandear que los componentes electrónicos que tienen anotaciones de identificación, a menudo números de serie, en ellos. El contrabando de este tipo de artículos es mucho más arriesgado y bastante raro, sobre todo a corto plazo.

Irán, aliado de Rusia, tiene mucha experiencia en este problema y, a lo largo de las décadas, ha desarrollado muchas técnicas para sortearlo. Cuando las técnicas iraníes se dieron a conocer, se añadieron a la lista de vigilancia. Esto dificulta y encarece el contrabando de estos componentes.

Rusia creyó que la invasión de Ucrania tendría éxito rápidamente y que acabaría en unas semanas. Fue un gran error de cálculo porque los meses de combate sostenido han agotado sus reservas de misiles y cohetes guiados, incluso de proyectiles de artillería no guiados.

Puede parecer extraño, pero la Rusia postsoviética no podía permitirse mantener instalaciones de fabricación capaces de producir grandes cantidades de municiones. Eso no hubiera sido así, si la invasión de Ucrania hubiera terminado rápidamente.

No fue así y ahora los rusos tienen escasez de municiones de artillería, lo que empeoró cuando Ucrania empezó a recibir finalmente los GMLRS (cohetes guiados) estadounidenses a finales de junio. Los rusos perdieron muchos proyectiles cuando estos GMLRS alcanzaron los almacenes de munición rusos que estaban a su alcance. Obligados a establecer nuevos almacenes más alejados de la línea del frente, los rusos también descubrieron que no tenían suficientes camiones adicionales para transportar la munición a la artillería de vanguardia.

Esta interrupción de los suministros de munición rusos se notó inmediatamente en el frente, donde hubo mucho menos fuego de artillería y menos ataques terrestres rusos, ya que estos s dependían del apoyo de la artillería pesada.

Las tropas rusas se negaban a atacar sin el apoyo de la artillería o lo hacían con tanta vacilación que apenas conseguían nada. Los ucranianos pudieron atacar con más frecuencia y con más éxito debido a la escasez de munición rusa, además de que van a recibir cohetes guiados de mayor alcance que obligarán a Rusia a almacenar la munición aún más lejos de la línea del frente. En algunos casos, esto significa que toda la munición tendrá que ser transportada en camión desde origen hasta las unidades de artillería en el campo. Mientras, las tropas ucranianas reciben más camiones, armas y municiones de las naciones de la OTAN que pueden superar a los rusos.

La inteligencia y los planificadores militares ucranianos se dieron cuenta de estas vulnerabilidades rusas mucho antes que los rusos. Después de la toma rusa de Crimea y partes del este de Ucrania (Donbas) en 2014, los ucranianos tuvieron que operar con mayor eficacia para hacer frente a ataques rusos a mayor escala. Los oficiales de inteligencia y de estado mayor ucranianos hicieron las cuentas mientras que sus homólogos rusos no. Hubo algunos especialistas rusos en producción y fabricación que advirtieron el peligro, pero sus advertencias fueron ignoradas por los altos dirigentes rusos, más inclinados a apostar que a planificar.

No siempre fue así. Por ejemplo, Rusia inventó el uso de cohetes no guiados en los MLRS (Sistemas de Cohetes de Lanzamiento Múltiple) en la década de 1930, pero tardaron en adoptar el uso de cohetes guiados en ellos. Estados Unidos adoptó los MLRS en 1983, disparando cohetes no guiados de 227 mm. Esto cambió veinte años después, cuando les integró navegación por GPS, convirtiéndoles en cohetes GMLRS (Guided MLRS).

Rusia vio algunas innovaciones en el MLRS original estadounidense y las incorporó a su sistema BM-30 MLRS que entró en servicio en 1989 usando cohetes no guiados de 300 mm, tardando n una década en replicar el GMLRS estadounidense, viéndose así operando en Siria en 2016. Rusia tuvo problemas para producir su GMLRS y la electrónica asociada en el vehículo. En 2017 un sistema GMLRS fiable (Tornado-S) estaba en producción en masa y muchos de los «misiles guiados» empleados por sus fuerzas en Ucrania han sido Tornado-S. Pero, Rusia no pudo encontrar una solución a su dependencia de componentes extranjeros clave para convertir cohetes no guiados en misiles GMLRS mucho más eficaces.

Los planificadores militares ucranianos predicen ahora que las fuerzas rusas estarán lo suficientemente debilitadas a finales de agosto como para que los ucranianos puedan pasar a la ofensiva a gran escala. Rusia nunca esperó eso y todo lo que puede responder es la amenaza de usar armas nucleares. Esa es una opción muy impopular dentro de Rusia, donde la mayoría de los rusos han hecho las cuentas nucleares y ven que sería muy desfavorable para Rusia.

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